Temporada 4

KM 19: Hogar, Libre Hogar.

By 2 de marzo de 2022marzo 13th, 2022No Comments

TEMPORADA CUATROKM 19

Hogar, libre hogar.

¡Hola viajera o viajero! Volvemos a este espacio que complementará tu experiencia tras escuchar el pódcast. En las siguientes líneas pondremos a tu alcance algunos de los contenidos que han servido de referencia para crear el relato del KM19: Hogar, libre hogar.

Si has llegado a este portal por casualidad, te cuento que mi nombre es Tere y que desde septiembre de 2020 he decidido dedicar tiempo y recursos para hacer del ejercicio creativo una forma de vida. Me ha movido la inquietud de generar contenido de valor y la convicción de que las historias, nos transforman. En el KM0 lo explico mucho mejor, ¡escúchalo si puedes!

Ya que es muy posible que hayas llegado hasta aquí porque escuchaste el KM 18,  entremos en materia. “Hogar, libre hogar” se inicia con el pensamiento de un filósofo llamado Ernst Cassirer. Cassirer sostenía que “el hombre es un animal simbólico”, para él “el ser humano es un ser que no vive, como lo hace el animal, en un universo puramente físico, sino que construye un universo simbólico por mitos, arte y religión”. 

En palabras propias, Ernst Cassirer sostiene que necesitamos de los símbolos para que nos arrojen sentido y nos ayuden a enfrentar la realidad a partir de nuestras creencias y nuestras creaciones. Si lo reflexionamos con serenidad, en el transcurso de la Historia, han sido los símbolos los que nos han ayudado a construir una identidad y convocado a la unidad.

Esa idea me llevó a preguntarme, ¿cuál puede ser el símbolo que mejor puede unirnos en los tiempos que corren? Y tal vez sea por lo ocurrido recientemente con el confinamiento compartido a nivel mundial pero voy a proponerte que “la casa” sea “el” símbolo que nos sirva para poner en común. 

En este proyecto de contenido de valor, ¡nos encantan las preguntas! Así que te lanzo algunas: ¿Es una casa lo mismo que un hogar? ¿En dónde está la diferencia? Para ir aclarando las ideas, el arquitecto, profesor y crítico finlandés, Juhanni Pallassma nos dice que:

“La casa es el contenedor, la cáscara de un hogar… El hogar es una expresión de la personalidad del habitante y de sus patrones de vida únicos. En consecuencia, la esencia del hogar es más cercana a la vida misma que el artefacto de la casa”.

¿Tú qué opinas? Quizá la clave del hogar esté en otra palabra mágica, que es la que le da sentido al título de esta temporada: Habitar.

Y ya que “la casa” es el símbolo que nos convoca en esta Temporada 4, partimos de la casa mexicana para viajar por varios lugares del mundo y acompañar a otros habitantes del hogar planeta en su viaje migratorio anual.

T4 Latitudes. KM 19: Hogar, libre hogar.

Ahí, al fondo de la calle, la casa mexicana en la que mi familia y yo formamos un hogar.

1º Encuentro: Las mariposas monarca.

Iniciamos nuestro viaje en Norte 29, Oeste 95. De la casa mexicana damos un salto hasta un campo del estado de Texas en los Estados Unidos de América. Vamos en búsqueda de una casa muy particular en la que crecen los habitantes protagonistas del relato: las mariposas monarca. 

Esas “casas” se llaman asclepias o algodoncillos y son las hojas de unas plantas. En ellas, una generación anterior de mariposas monarca, ha colocado sus minúsculos huevecillos. Es tiempo de primavera y queda muy poco para nacer.  

¿Qué hay de maravilloso en este viaje migratorio que las mariposas emprenden de manera cíclica cada año? ¡Pues que es un viaje generacional! Para que las mariposas monarca sobrevivan deben de recorrer un ciclo de cuatro generaciones.

Cuando las mariposas monarca nacen en estos campos del sur de los Estados Unidos, como bien sabrás, no tienen forma de mariposas. Nacen como pequeñas orugas y con mucha hambre. Se alimentan de las mismas hojas en las que estuvieron antes en forma de huevo. En pocas semanas, la oruga crece impresionantemente, ¡se hace hasta 400 veces más grande de lo que era el día que venció la cáscara del miedo!

Su código genético la convierte en una gran hilandera. Cuando ha crecido lo suficiente, entonces empieza a tejer una pupa (o capullo), con ella se adentra a una fase que nosotros, seres humanos, llamamos “fase crisálida”. Una fase sumamente interesante.

Lo que pasa dentro de ese capullo, en un plazo de 8 a 15 días, es una sorprendente transformación de oruga a mariposa. Desde fuera, no es posible ver a detalle qué es lo que ocurre, pero estos maravillosos habitantes del reino de los insectos, se transforman. ¡Un símbolo más para este relato que nos arrojará mucho sentido sobre las migraciones y los viajes generacionales!

KM19. Mariposas monarca.

Una mariposa monarca tras la fase llamada “Crisálida”.
La hoja que sostiene será su primer alimento.
La fotografía es de Bankim Desai y la tomamos de Unsplash.

Por si no sabes identificarlas, “las monarca” son de un anaranjado intenso, tienen manchas blancas y sus alas se delimitan por líneas negras. Pesan poco más de medio gramo. Aunque cuando son orugas no lo saben, ¡nacen para volar! Algunos científicos creen que tienen una brújula interior que les sirve para conducirse. 

La nube anaranjada se mueve más hacia el norte y se distribuyen entre los estados de Iowa, Illinois, Indiana, Ohio y Pensilvania, en el centro este de Estados Unidos.  Es tiempo de reproducción, de cortejo, de danzón. Las condiciones del clima son propias para dar paso a una segunda generación. 

Km 19. Hogar, Libre Hogar.

¡Aquí la tienen! Una mariposa monarca a todo color.
La fotografía es de Melissa Burovac y la tomamos de unsplash

La segunda generación nace por ahí del mes de mayo. El ciclo se repite: Primero huevo, después oruga que se alimenta del sitio que fue su hogar, mas tarde se teje la pupa para entrar a la fase crisálida, se cumple la metamorfosis y un buen día, se abren las alas a la vida para emprender de nuevo el vuelo. La brújula interna vuelve a apuntar hacia el norte. Esta segunda generación viajará de 3 a 6 semanas como lo ha hecho la mariposa madre, la de la primera generación.

El verano verá nacer a una tercera generación de monarcas. Todos los habitantes de nuestro hogar planeta necesitamos del movimiento para conservarnos con vida. Este viaje generacional ya suma tres: Las abuelas, las madres, las hijas. Estas hijas del viaje monarca volverán al proceso y al vuelo hacia el norte. Seguirán la luz del sol para dar paso a una generación muy especial, ¡la número cuatro! En este punto del viaje, las mariposas alcanzan los estados de Winconsin, Michingan, Nueva York y Toronto, en Canadá.

El ciclo se repite pero algo maravilloso ocurre. Hay un cambio en la ruta. La cuarta generación ajusta la dirección. Esta vez volarán al sur y es justamente en este punto de su viaje migratorio en el que cambiamos de latitud.

¿Qué tal llevas el inglés? Perdona que no te recomendamos contenido en castellano pero este documental fue de gran inspiración para comprender el viaje migratorio de las mariposas monarca. ¡Disfrútalo!

2º Encuentro: Mariposas monarca, mariposas mexicanas.

Nos movemos a norte 19, este 6. Situamos esta parte del relato en el día 1 de noviembre. Un día en el que los habitantes de Michoacán, ubicado en el centro de México, esperan ansiosos la llegada de miles de mariposas monarca. La creencia indica que son ellas las que anuncian el cortejo inicial de la vuelta a casa de los fieles difuntos, ¡una celebración del día de muertos que se inicia con la vida! 

En esta latitud del mundo se completa el viaje generacional de las mariposas monarca. A esta cuarta generación se le conoce como “Matusalén” porque es la más longeva. Llegan en nube anaranjada a este santuario de 57,000 hectáreas que las protegerá en tiempo de invierno. Se agruparán en los árboles que sostuvieron a sus ancestros, descansarán del largo viaje y repondrán fuerzas para que cuando vuelva la primavera, inicien el ciclo otra vez para la propia conservación de su especie.

Reportaje: “Unraveling the Great Butterfly Migration Mystery”.
Autor: Be Smart. Fecha de publicación: 9 de abril de 2019. Click para ver en youtube. 

Sin duda, esta migración del reino de los insectos nos pareció fascinante, nos despertó la reflexión sobre la visión a largo plazo y la relación que hay en los lazos generacionales familiares. ¿Y si pensáramos en el mundo que queremos dejarle a nuestros bisnietos? ¿Cómo lo imaginamos? ¿Mejor o peor?

Si cuatro generaciones de mariposas monarca viven en un año, ¿Cuántos años son necesarios para que cuatro generaciones humanas compartan tiempo y espacio? ¿Un siglo? ¡100 años para sostener los vínculos con nuestro pasado! ¿Qué pasa con la memoria histórica después de ello? Sin recuerdos, sin la consideración del pasado para imaginar el futuro, ¿se comienzan a repetir los eventos históricos?

La metamorfosis de las mariposa monarca y su viaje generacional son inspiración como proceso de crecimiento. En este punto del relato damos un salto al tercer y último encuentro del día. Fijamos la ruta hasta llegar al hogar mexicano.

3º Encuentro: Hogar, libre hogar.

Una reflexión inspirada en un instante personal: el día que les dije a mis padres que había tomado la decisión de mudarme de México a España. En el relato, revivimos el momento con ayuda de la imaginación para poner en valor el crecimiento. De manera natural, todos nosotros crecemos de una manera muy similar a la de la mariposa monarca y en algunos casos, también emprendemos nuestros propios viajes migratorios y nuestras propias metamorfosis.

Con este instante adelanto que además de hablar de las migraciones de diversos habitantes del mundo, la temporada también incluirá instantes personales en cada kilómetro en los que relataré algunos de los momentos clave de mi propia experiencia migratoria. Siguiendo el pensamiento de Nietzsche que sostiene que “la realidad es una cascada de realidades”, anticipo que mi viaje, no se compara en lo absoluto con los riesgos y peligros que muchos otros seres humanos viven al tomar la decisión de emigrar. Si recurro a mi propia experiencia es porque creo que hay muchas otras personas por ahí, que algunas vez se han sentido como yo, y porque es la manera más inteligente y humana que tengo al alcance para conseguir poner en común.

¿Lo conseguiré? Eso solo podrás decírmelo tú, que has escuchado el kilómetro y que ahora también, lees.

¿Te gustó el KM 19?

¡Esperamos que sí y que te lleve a suscribirte! ¿Nos ayudas contando sobre Latitudes con familiares y amigos? ¡Queremos ampliar el latido! Nunca mejor dicho, queremos seguir creciendo como espacio de reflexión y de encuentro.

Aunque te sugerimos escuchar los kilómetros (episodios) por temporadas, los contenidos que compartimos son atemporales. Si prefieres ser tú quien elija su propia ruta en el recorrido, aquí dos sugerencias. Si te apetece escuchar otro relato sobre el hogar, te animamos a escuchar el KM6: Formas de volver a casa. Si prefieres escuchar otro relato sobre migraciones, no dejes pasar el KM18: Migrantes somos y en el camino andamos.

¡Disfruta del recorrido! Gracias sinceras por elegir estas reflexiones y regalarnos la alegría de dedicar tu tiempo a nuestro trabajo.

Latitudes. KM6: Formas de volver a casa.
Migrantes somos y en el camino andamos