Temporada 5

KM 25: Del miedo al amor.

By 22 de marzo de 2023mayo 22nd, 2023No Comments

TEMPORADA CINCOKM 25.

Un puente del miedo al amor.

Volvemos con una nueva temporada en la que los puentes nos servirán de inspiración para reflexionar sobre el conflicto, las emociones que trae consigo, y los recursos que necesitamos para construir nuevas vías para la armonía, la belleza, la verdad.

Si has llegado hasta aquí es porque has querido indagar sobre las fuentes que nos sirvieron para urdir el relato del KM25, ¡nos encanta ese espíritu curioso, ese amor por el saber!

1º Encuentro: Un relato sobre el puente Vecchio.

El Puente Vecchio ha sido el puente ideal para arrancar la temporada por las siguientes razones:

  • Es un tiempo que se ha sostenido con el paso de los siglos y que tiene muchas historias para contarnos.
  • En la temporada, buscamos ir de menos a más, así que nos parecía clave que fuera un puente construido sobre un río, en este caso particular el río Arno.
  • En origen, el puente Vecchio se construyó en madera. Que hoy lo conozcamos como un puente edificado en piedra, nos habla de su reconstrucción, un concepto que nos va a acompañar durante toda la temporada. También nos habla de aquellas conflictos que simplemente acontecen, que son impredecibles, como los desastres que se ocasionan por las invencibles fuerzas de la naturaleza.
  • Las fuentes indican que la reconstrucción del “Puente Viejo” estuvo a cargo del arquitecto Tadeo Gaddi entre 1335 y 1345, casi al final de esa etapa larguísima de Occidente conocida como “Edad Media”.
  • Para Taddeo Gaddi, “El Vecchio” fue un desafío. Por un lado debía de ser capaz de representar su tiempo y por otro, debía ser una estructura bella, una referencia de la ciudad de Florencia.
  • Tiene la particularidad de ser un puente habitable, eso quiere decir que en sus 47 metros de longitud hay pequeñas edificaciones que albergan prestigiosas joyerías. No siempre fue así, en origen, el puente era un mercadillo de carne y pescado, ¡un sitio para el intercambio!
  • Esta estructura emblemática de Florencia nos sirve de referencia para decir que el pasado no tiene porque significar que algo es viejo, el pasado puede servirnos de referencia para comprender de qué manera el miedo ha estado presente en otro tiempos, y sobre cómo la mirada es un recurso para hacer del miedo un impulso creador.
Latitudes-KM25-Puente Vecchio

En la fotografía una vista al Puente Vecchio de Florencia | La imagen es de Ali Nurendini y la tomamos de Unsplash.

¿Quieres descubrir más?
Aquí algunas fuentes que nos sirvieron de referencia.

Documental: “The History of Bridges”.
Echa un vistazo a este video de youtube en el que se profundiza sobre los puentes en general. Lo único que puede ser un inconveniente es el idioma, ya que sólo esta disponible en ingles.

Clip: La historia del Ponte Vecchio.
Si quieres ver algunas imágenes y escuchar desde otra voz lo que yo te he contado en el pódcast, echa un vistazo a este otro video de Youtube.

2º Encuentro: Los humanistas y su visión compartida.

En el segundo encuentro del KM25 llegamos a esa etapa luminosa en la historia de Occidente conocida como El Renacimiento. Un período que nos sirve de referencia para reflexionar sobre un recurso indispensable que los humanistas tuvieron para construir un mundo más bello: la mirada.

En el podcast hacemos referencia a ese cambio de mirada con la expresión Saper Vedere, un “saber ver” que consistió en lo siguiente:

  • Primero, los humanistas miraron hacia atrás en el tiempo y encontraron en las culturas de Grecia y Roma esos “nuevos” valores que querían que condujeran sus acciones: armonía, belleza, sabiduría.
  • Luego miraron alrededor, su presente y observaron que aún después de tanto caos, pérdida y destrucción, el río seguía su curso, los pájaros continuaban con su vuelo, y el viento seguía moldeando elementos tan rígidos como las piedras mismas en formas variantes, dignas de un artista. Y entonces en la finitud de sus posibilidades y de su tiempo, se les ocurrió que el infinito podía caber en la pequeñez y la simplicidad de sus manos.
  • Los humanistas reconocieron que tenían capacidad creadora. El ingenio ya no era algo exclusivo de Dios como se solía pensar, era una facultad que las personas podían desarrollar y potenciar, más aún en un tiempo en el que el pincel, el lápiz y el cincel estaban al alcance de la posibilidad. Y entonces, resolvieron que la belleza podría salvar al mundo (esta última frase es del escritor Dostoyevsky, no te pienses que es de mi autoría).

Verso tras verso, trazo tras trazo, cincelada tras cincelada, los residentes de Florencia fueron más allá de la construcción de puentes y se volcaron en la escultura, la pintura, la literatura e incluso desarrollaron el urbanismo. Empezaron a pensar en la experiencia de una persona al recorrer las calles, y pensaron que si conseguían proyectar su visión al espacio común, entonces no importaría cuantos siglos transcurriesen, el entorno sería un medio para recordar lo que el ser humano es digno de realizar.

Como si se tratara de una primavera prodigiosa, nombres de grandes referentes en el mundo del arte empezaron a brotar por Florencia y el resto de esta zona de Europa Occidental. Los más reconocidos, ¡ya te lo sabes, seguro! Leonardo Da Vinci y Miguel Ángel; Rafael y Donatello, ¡y muchos muchos más que también te menciono en el podcast! 

Palacio de los Médici- Fachada

En la fotografía una vista a la fachada del Palacio de los Médici | La imagen la tomamos de Internet.

El saper vedere empezó a moverse y a comunicarse con el mismo flujo con el que fluían las aguas del Río Arno. El cauce del río pregonaba por todas las rutas comerciales sobre esa nueva cultura mestiza, rica en visiones de distintos lugares del mundo. Los discursos interiores empezaron a compartirse en foros, charlas, conferencias. Alcanzando a personas de distintos perfiles y profesiones, ¡incluso a los grandes empresarios de la época! 

Tomemos como ejemplo a la familia que construyó el palacio que te menciono al inicio del relato del segundo encuentro del podcast: ¡Los Médici! Una familia de la zona que fue determinante para la producción y divulgación de este nuevo movimiento artístico, filosófico y científico. ¡Fueron los primeros grandes mecenas de Florencia! 

Hoy sabemos que el Renacimiento fue posible porque la creatividad de aquellos genios fue proporcional al impulso económico de aquellos empresarios, y que aquellos empresarios florecieron sus arcas gracias al flujo comercial que el río Arno le aportaba a esta ciudad estratégica que cuenta con un total de 14 puentes, entre ellos, el Puente Viejo en el que iniciamos el kilómetro 25 del podcast en su edición narrativa. 

¡Hay muchas cosas más que te cuento! Pero lo importante es que escuches e inicies tus propias búsquedas, para ello, a continuación te dejo algunas de las fuentes que más me ayudaron a hacer esa síntesis de breves minutos que da pequeños destellos de todo lo que fue El Renacimiento para la historia.

¿Quieres descubrir más?
Aquí algunas fuentes que nos sirvieron de referencia.

Clases de Historia del Arte con la Dra. Ana Minecan.
¡La Dra. Ana Minecan es una maravilla! La descubrí porque justo cuando investigaba sobre el Renacimiento, la divulgadora Helena Sotoca la mencionó en su cuenta de Instagram. Ana es inteligente, tierna, sencilla, tiene un conocimiento amplio y profundo en Filosofía e Historia del Arte, y una capacidad de transmitir que inspira. Tiene un curso completo con 26 clases que entran en detalle a lo que el Renacimiento fue.

Clip: The School of Life – El renacimiento.
Soy gran admiradora del canal de YouTube llamado “The School of Life”. Hay muchos contenidos por ahí, al alcance de todos que son de gran calidad y claridad. Si te defiendes bien con el inglés invierte unos minutos en ver este vídeo.

3º Encuentro: ¡Construye tu puente sobre el miedo!

El cierre del KM25 viene con una reflexión personal a partir de varias experiencias que he tenido. Te dejo la transcripción por si quieres leer con calma, aquello que te he relatado a viva voz en el podcast.

TRANSCRIPCIÓN

He venido a la biblioteca. Es octubre de 2022 y últimamente, estoy reflexionando sobre el miedo. Lo escucho por todos lados, en las conversaciones cotidianas, la gente dice “tengo miedo”.

Está en el entorno. Se respira. Es como si la atmósfera estuviera contaminada de tanta mentira, de tanta noticia violenta. ¿Soy yo la única que siente que el miedo gana terreno? 

Es suspicaz. El miedo, me refiero. Se cuela en nuestros planes con risa burlona, amenaza los espacios de confianza y por ahí, ataca. Es sigiloso, el ataque, me refiero. Se acumula, se oculta, y crece. Se convierte en fobia. Agorafobia. Xenofobia. Homofobia. Claustrofobia. 

Hace poco la sentí. Viajé a Madrid y anduve en metro por la ciudad. En una de esas vueltas, me invadió. La fobia, me refiero. Iba sola y tranquila cuando de pronto, la línea se detuvo. Era imposible ver la salida. Ni de un lado ni del otro. Entonces empecé a sentir la claustrofobia, el encierro, la imposibilidad de salir corriendo. Empecé a sentir la urgencia de pedir ayuda. Empecé a sudar y a escuchar un ligero pitido en los oídos. Pensé: “Esto no me ocurría antes de la pandemia”. No podía ni siquiera mirar a los demás pasajeros. Porque encima, me daba vergüenza que alguien notara que me estaba invadiendo el pánico.

Puentes. KM25. Del miedo al amor.

La fotografía es de Adi Goldstein  y la tomamos de Unsplash 

El miedo a veces hace eso, nos aísla e inmoviliza y nos obstruye el pensamiento. Engancha. Se convierte en un círculo vicioso, casi tan normalizado como nuestro enganche con los móviles. Si alguien a mi alrededor, quizá hubiera estado observando, habría notado mi sudoración o la intensidad con la que cerraba los ojos. No fue el caso. Pareciera que cada vez menos buscamos el contacto visual con los demás. 

Da miedo que no queramos hacer contacto, que no queramos desplazarnos. Como si movernos nos expusiera al peligro. Y en vez de que el miedo nos impulse a ser valientes, nos despierta otras emociones como la ira, la culpa, el odio, la soledad y la vergüenza, misma que yo estaba experimentando en aquel vagón de la línea 8. 

El miedo muta como virus y nos vuelve crueles. Como dice la poeta española Isabel Bono, “Primero, el miedo. Después, si no estás atento, la crueldad lo invade todo”. Nos debilita el espíritu. Nos convierte en analfabetas emocionales incapaces de expresar una visión compartida del mundo que queremos habitar. 

La fobia nos alcanza. Ha alcanzado dimensiones gigantescas, ¡como Goliat! ¿Qué David podrá vencer a un gigante cuyo peso se siente a nivel mundial? 

Cerré los ojos. En el vagón, me refiero. Estaba a punto de gritar porque no se movía. No llevaba el ansiolítico en el bolso porque había estado mejor y ya no lo necesitaba, o por lo menos eso pensaba. 

Y así, con los ojos cerrados comencé una conversación interior: “Calma. Respira. Inhala, sostén cuatro, exhala. Detén los pensamientos tóxicos. Tira de tus recursos, de lo que has aprendido para enfrentar este miedo que no es real pero que habita en tu mente. Ponle palabras, Tere. ¡Construye tu puente sobre el miedo!”. 

Me concentré en la respiración, en regular el ritmo cardíaco mientras apretaba con fuerza una maleta. Las respiraciones me dieron un momento de conciencia, en mi desesperación por ver una salida, las sentí… mis manos doloridas de tanto apretar. Eso hace el miedo, nos entume. Así que continué la conversación interior: “Relaja, Tere. Suelta. No puedes controlar el vagón. Paciencia. En seguida volverá a su circulación”. 

No sé cuántos minutos transcurrieron, pero al tiempo la línea 8 retomó la ruta y conseguí bajarme en “Nuevos Ministerios”. Me senté en un banco de la plaza de Malasaña y mientras observaba a las personas libres de mascarillas, conseguí recuperar la claridad. Pensé: “Cuidado, Tere. Cuando el miedo se acumula, se convierte en fobia”. 

Pensé que había superado el miedo pero desde aquel incidente, sigo reflexionando por qué aún lo siento y por qué lo acumulo. Supongo que se nutre de la realidad que nos rodea: guerras, enfermedades, violencia, pena, ¡tantísima pena! No sólo está en mi cabeza. Soy consciente de este tiempo que me corresponde habitar y de su dificultad pero no quiero perderme de vivir. No quiero quedarme con la información que me dan. No quiero quedarme con la destrucción.

En cambio, busco. Otras fuentes, otras ideas, otros relatos. Por eso he venido a escribir a la biblioteca de Aguadulce. Es lo que tengo al alcance, es el espacio que me ayuda a tener una disciplina, es lo que le aporta una dirección al miedo que siento.

Y es en la búsqueda en donde encuentro mis respuestas y la inspiración para compartir nuevos relatos que sirvan para aportar armonía, belleza y verdad, o en otras palabras, amor. 

Esa es mi manera de hacer que el miedo se convierta en impulso. Las palabras son mi recurso favorito para enfrentar con valentía los muchos conflictos que se me presentan cuando me arriesgo a entrar en contacto con las otras personas con las que me cruzo en el trajín que supone vivir.

Algunas personas piensan que posiblemente estemos viviendo un nuevo renacimiento. Yo pienso que es posible, que la oscuridad sirve para impulsarnos a encontrar la luz. Que si el conflicto está tan presente es porque no estamos viendo en el miedo su potencial, nos está faltando memoria, conversaciones interiores, visión compartida, objetivos comunes. 

“Armonía, belleza, verdad”, ¿no son resultado del esfuerzo, la inteligencia y la disposición? ¿Acaso no son una forma de construir puentes que nos lleven del miedo al amor?

¿Quieres descubrir más?
Aquí algunas fuentes que nos sirvieron de referencia.

Libro: Miedo, viaje por un mundo que se resiste a ser gobernado por el odio.
Autora: Patricia Simón.

¿Te resultó útil el KM25?

Todos los kilómetros que hemos recorrido van en ese sentido: relatos que resulten útiles. Aunque el impacto pueda resultar pequeño, creemos que puede también ser profundo. Es por eso que a partir de esta temporada, hemos abierto la posibilidad para que quienes así lo deseen, puedan convertirse en Mecenas.

Hay un camino recorrido en el que no importa en qué momento llegues, lo que importa es que los transites con nosotros a tu ritmo. Todos los kilómetros se conectan entre sí, así que aquí te dejamos las dos propuestas que conectan con los contenidos del KM25.

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