Temporada 1

KM 6: Formas de volver a casa

By 14 de octubre de 2020abril 25th, 2021No Comments

EPISODIO 6KM 6

Formas de
volver a casa

En este espacio compartiré contenido que permitirá continuar la reflexión y seguir explorando los temas que narro en cada kilómetro del podcast. Les llamo así, “kilómetros” en vez de “episodios”, porque el movimiento es parte del concepto de este proyecto creativo. 

Posiblemente el KM 6 sea el relato más personal de la primera temporada de Latitudes. Eso hace que los recursos que he seleccionado para completar la experiencia tengo también un sello más personal.

Primera parada: Tres como flans. 

Inicio el recorrido expresando que mi hermana Addy (la mayor de las tres), tiene un texto que se llama “Tres como flans” que publicó en 2009. Quiero dejarte el enlace directo a ese texto porque es una radiografía linda del amor que se genera entre las hermanas. Curiosamente, cuando Addy escribió esas líneas ella vivía en Buenos Aires y expresaba su nostalgia por sentirse lejos de casa con este lindo relato de familia. Once años después yo vivo en España, ella está de vuelta en México, y en “Formas de volver a casa” expreso ese “cargamento” de triste alegría, alegría triste, que de vez en cuando nos cae encima y que solo la música parece aliviar.

Aunque te dejo el vínculo para que puedas leerlo, comparto en este espacio un fragmento de “Tres como flans” por Addy Góngora Basterra.

La otra noche vi con esos ojos que da la nostalgia, una foto que tengo pegada en la puerta del clóset, enfrente de mi cama. En la fotografía estoy con mis hermanas sentada sobre un chacmol en Chichén Itzá. La imagen es una ternura. Las tres estamos con el pelito suelto y con el mismo corte, el mismo fleco; Lichi y yo tenemos puesta una blusa igual pero en distinto color —ella amarilla, yo morada— con el dibujito estampado de los pitufos. Tere tiene una blusita blanca de Topogigo. Antes de ver la foto estaba contenta, había concluido un trabajo y me sentía satisfecha. Pero al pasar frente al rectangulito de papel y ver ese instante que mi padre detuvo en el tiempo, sentí una tristeza alegre, una alegría triste, vi a mis hermanas que entonces eran hermanitas, estamos abrazadas, Lichi al medio, nos abraza a las dos por la espalda, su bracito izquierdo sobre el hombro de Tere, su bracito derecho sobre el mío… frágiles, tres, chiquitas, riéndonos, con nuestros padres mirándonos, estamos ahí en ese fragmentito de infancia y fue como si un volquete me echara encima su pesado cargamento, sentí el peso de la geografía y la distancia: extraño a mis papás y a mis hermanas… ¿quién me ofrece una solución, cantaba Flans y cantábamos nosotras cuando éramos niñas, cuando éramos tres… para arreglar mi situación?… y ahora canto yo para alegrarme el corazón, apretando en el puño un cinturón imaginado.

Addy, Liz y Tere.
Sonreímos en Chichen Itzá en algún momento entre 1988-1990.

Segunda parada: Formas de volver a casa. 

Alguna vez escuché que los libros llegan a la vida de una persona cuando tienen que llegar. Una amiga pintora también suele decirme que cada cuadro, cuando se hace, ya esta deseando para su dueño, aunque puedan pasar muchos años para que se encuentren. Tal vez sea una cuestión de sincronizición o simplemente los tiempos de Dios, que son perfectos, pero cuando redacté este kilómetro, no podía dejar de pensar en el libro que aún me espera en casa.

Me gustó el estilo de narrativa de Zambra, la sutileza con la que recupera el miedo que se vivió en Chile durante los años de represión de la dictadura de Pinochet. Me gusta que los libros no revelen todos los detalles sino que sugieran para que el lector siga profundizando en aquellos temas que le despiertan curiosidad. Hay ciertos toques personales que encuentro en esta novela breve que leí diez años después de haber sido recomendada.

Lo que más recupero de la reflexión después de leer el libro, es que el recuerdo nos ayuda a fortalecernos. Nos ayuda a tener serenidad durante la búsqueda de respuestas, que los libros son protectores de los más íntimo del alma humana, y que escribir es un ejercicio no solo de humildad, sino también de valentía.

Del libro, también me quedo con algunos de los diálogos del protagonista y su madre. Especialmente un momento que narra un encuentro en la madrugada, mientras madre e hijo fuman un cigarro, conversan. La madre entonces le dice a su hijo, que escribir le hace bien.

Yo creo, que escribir nos hace bien a todos. Aunque no sepamos qué decir, qué escribir, cómo articular ideas. No me cansaré de decir que escribir es terapéutico y que solo por eso, todos deberíamos ejercitar el pensamiento como un derecho, una práctica creativa, una reflexión personal.

Mi frase favorita:

Leer es cubrirse la cara.
Escribir es mostrarla.

Libro: Formas de Volver a casa.
Accede a la fuente y anímate a leer.

Tercera parada: La tristeza. 

¿Por qué le reñimos a la tristeza? ¿Por qué no le dedicamos tiempo? ¿Por qué incomoda? ¿Porque nos muestra lo frágiles que somos? No me da vergüenza decir que este tiempo de pandemia me ha removido y me ha llenado de preguntas. No me da vergüenza decir que voy a terapia y que he buscado ayuda profesional para conocerme mejor y normalizar el cuidado de la mente. Mi terapeuta diría que debemos de darle la bienvenida a las crisis porque nos transforman. Espero que este KM 6 sea otra aportación personal y una invitación a que entendamos a la tristeza como un proceso que nos llevará a la alegría. La sabiduría popular dice que “no hay mal que dura cien años, ni cuerpo que lo resista”. Y es así. Todo pasa, este tiempo de confusión e incertidumbre pasará, y estoy segura que nos dejará mucha profundidad. Para mí este tiempo me está fortaleciendo a niveles que no había experimentado nunca.

Somos una obra de arte en continúo proceso. La capacidad de transformar lo que nos duele, la forma de enfrentar la adversidad. Eso es lo que nos define.

Sé que no ha sido el kilómetro más alegre, pero así es la vida. Tendremos que abrazar la tristeza juntos. Termino los recursos de hoy, con esa frase de Rumi, místico y poeta sufí:

“Simplemente, nos acompañamos unos a otros para regresar al hogar”.
Rumi.

Foto de J W desde Unsplash

¡Gracias por haber pasado por aquí hoy!

Hasta el próximo kilómetro. Sigue en movimiento y recuerda que en cada latitud de tu camino hay una idea, una emoción, una persona, y quizá, algún recuerdo que te dará la ruta para las formas de volver a casa.