Temporada 1

KM 4: 500 metros más.

By 30 de septiembre de 2020abril 25th, 2021No Comments

1º TemporadaKM 4

500 metros más

En este espacio compartiré contenido que permitirá continuar la reflexión y seguir explorando los temas que narro en cada “kilómetro” del podcast. Les llamo así, “kilómetros” en vez de “episodios”, porque el movimiento es parte del concepto de este proyecto creativo.

¿Qué tal llevas el ritmo del Mambo No. Cinco? En caso de que te sea necesario incrementar la buena vibra, antes de adentrarte al contenido que ilustra el viaje propuesto en el podcast, dale una oportunidad a este vídeo. Disfruten de esta presentación en la que el músico neerlandés André Rieu invitó a Lou Bega a un concierto realizado en su natal Maastricht, una ciudad universitaria ubicada al sur de los Países Bajos.

Si nunca has visto los conciertos de André Rieu y su orquesta, te recomiendo que lo descubras navegando por YouTube. Desde 1987 este violinista es un convencido de que la música de orquesta debe de estar al alcance de todos, especialmente de los públicos más jóvenes. Desde entonces viaja por el mundo con su orquesta para celebrar el folclor, la música popular y la música clásica, organizando estos espectáculos y encuentros increíbles.

André Rieu y Lou Bega, celebrando el Mambo No.5.

¡Bienvenidos a Estocolmo! 

Y bienvenidos a esta historia fascinante de un barco naval que permaneció hundido en las entrañas del Mar Báltico durante 333 años. Visitar esta experiencia me ha llenado de “WOWS”, especialmente porque mi atención se centró en Anders Franzén, el perseverante hombre cuya curiosidad e interés por la historia le llevó a gestionar lo necesario para traer al barco de vuelta y aprender de su historia de fracaso.

Estocolmo

Archivo fotográfico personal. Junio de 2017.

Primera parada: Anders Franzén y el rescate del Vasa.

¿Quién? ¿Quiénes son las personas detrás de las grandes historias que nos inspiran? ¿Cuáles son sus nombres y sus apellidos? Por lo general así voy por el camino, interesándome por las personas que por su perseverancia y disciplina nos aportan y enriquecen. Anders Franzén fue desde que entré a ese auditorio el nombre que quise rescatar al redactar este kilómetro. Como les narro en el podcast, miren el vídeo del momento en el que encuentra el pedazo de roble negro ennegrecido que le daría el aviso de la ubicación de la nave Vasa. Sigan el enlace para visitar el sitio web del museo. Hay más recursos audiovisuales que pueden resultarles de interés.

Fuente: Página web del museo Vasa  (sígue el enlace y mira cómo se veía el buzo Për Edvin Falting).

Segunda parada: El día que el Vasa se hundió.

Quince minutos fue el tiempo total en el que la nave Vasa se mantuvo a flote. ¡Tuvo que haber sido un shock para todos los holmienses que observaban desde la bahía! Ocurrió en el verano de 1628. No exagero cuando digo que era una obra de arte. Según dice la guía del museo:

El Vasa fue construido para imponer, no sólo con cañones sino con una profusión de esculturas… El estilo artístico es alemán y holandés de finales del Renacimiento y comienzos del Barroco, y entre los artistas hubo hombre tanto de Alemania como de Holanda. Tallaron en roble, en pino y en tilo”.

Fue el buque de guerra más costoso y más llamativo. Estaba lleno de colores para llamar la atención de cualquier enemigo. Debía de gritar a cualquier embarcación el gran poder de la corona Sueca y por tanto del rey Gustavo Adolfo II a quien llamaban “El León Nórdico”. Por eso en la proa, para romper las olas, destaca un león labrado en roble de más de tres metros.

Una de las reflexiones que hago en este KM4 se centra en ser conscientes de que las prisas nunca son buenas. Para el rey era “urgente” que el barco navegara para demostrar la supremacía de su reino. ¡Imagínense el descontento del rey! Quería que el responsable pagara con su vida, pero en un proyecto de esta envergadura en donde hubieron tantos errores de diseño y de comunicación, nadie fue señalado como único culpable.

Pintura de Gustavo Adolfo II, “El león nórdico”.
Se atribuye a Jacob Hoefnagel. Fotografía tomada de Wikipedia.

Una de las reflexiones que hago en este KM4 se centra en ser conscientes de que las prisas nunca son buenas. Para el rey era “urgente” que el barco navegara para demostrar la supremacía de su reino. ¡Imagínense el descontento del rey! Quería que el responsable pagara con su vida, pero en un proyecto de esta envergadura en donde hubieron tantos errores de diseño y de comunicación, nadie fue señalado como único culpable.

Tercera parada: El Museo Vasa.

Me gustan los museos pero he aprendido a disfrutarlos y a querer visitarlos con el paso de los años. Dicen que “nadie aspira a lo que no conoce” y ese es otro de los motivos por los que quise compartir mi encuentro con este espacio que empezó a construirse en 1981 y que abrió sus puertas en junio de 1990.

Cuando entras al museo te impresionas por las dimensiones de la nave. ¡Es enorme! Está ubicado justo al centro del museo, se puede apreciar desde todos los posible ángulos, son varias plantas, se ven muchos niños, hay un pequeño auditorio a la medida de los más pequeños, y me alegró haber investigado y descubrir que había un tour en español gratuito. La instrucción de aquella guía fue otro de los factores que hizo que me animara a compartir esta historia.

La fachada del museo Vasa. Archivo fotográfico personal. Junio de 2017. 

Observa la imagen.

A la izquierda tienes un pedazo de la madera bien preservada del Vasa, y a la derecha tienes un ejemplo de madera dañada del barco  danés “Sophia”.  ¿Por qué las diferencias? Por que en la bahía de Estocolmo no habita el molusco Teredo navalis que se alimenta de la madera de los barcos hundidos. ¡He ahí la clave!

Eso hizo posible que el 97% del navío se conservara intacto durante el paso de los siglos.

Comparación de mandera

Dos pedazos de madera comparan cómo la madera logra conservarse en el Mar Báltico al no existir el “Teredo Navalis”. 

¡Un error de diseño!

El Vasa es especialmente un error en el diseño. No había proporción en la construcción y sí habían muchas prisas. La imagen de abajo es una réplica en miniatura de cómo se veía el Vasa el día que zarpó. Era muy colorido, mira todas las velas que tenía, ignora los patitos de goma del primer plano, son míos y viajan conmigo a donde voy. Pero sí fíjate en lo raro que resulta ver que la nave es muy estrecha, tiene mucha altura pero no mucha anchura. Eso fue lo que hizo que una mínima ráfaga de aire haya ocasionado que escorara. Si puedes observa las dos filas de cañones, ¡mira que baja está la segunda línea!

Una replica en miniatura del Vasa. Observa el colorido. Los dos patos se llaman “Yelitou” y “Patitura” son mis mascotas de viaje. 

Dimensiones

Observa en la fotografía cómo está dispuesto el buque de guerra dentro del museo
¿Puedes ver la proporción del barco en comparación con la escala del tamaño de los niños que están de visita. ¡Mira las troneras! Por esas minúsculas ventanillas empezó a llenarse de agua la nave Vasa.

Longitud: 69 metros.
La longitud del casco entre proa y popa: 47.5 metros.
Anchura: Máxima de 11.7 metros.
Altura: Desde la quilla hasta el extremo superior del asta de bandera del palo mayor hay 52,5 metros. La altura del cuerpo de popa es de 19.3 metros.
Número de velas: 10 (de las que se conservan 6).
Fuente: Guía del museo Vasa. 

Las personas

En la planta más baja del museo se encuentran estas esculturas llenas de realismo financiadas por los “amigos del museo Vasa”. Me resultó valioso la visión integral de los gestores culturales del museo. No solo se trata de contar la historia del navío sino de todo lo que tiene que ver con su contexto. La escultura tiene una placa que indica que Gustav era un hombre de entre 40-45 años, que medía unos 160 cms de estatura. No se pudieron rescatar más objetos que pudieran dar más información sobre este hombre, pero sus restos óseos se encontraros prácticamente intactos.

En cada kilómetro suele incluir algunas frases de escritores o artistas cuya temática se relaciona con el relato. En esta ocasión me volqué a una frase de la poeta uruguaya Cristina Peri Rossi. ¡Me encanta la capacidad de síntesis y profundidad de su poesía! Si tienen oportunidad búsquenla por internet. ¡Les encantará!

"Por el número de escoriaciones del buque,
conocemos la cantidad de sus viajes;
por las escoriaciones de nuestra piel,
cuántas veces hemos amado".
- Del poema "Escoriación" de la poeta uruguaya Cristina Peri Rossi.

Espero que hayan disfrutado de estos recursos y que hayamos aportado un poco más sobre la historia de este tesoro sueco. No dejen de visitarlo si alguna vez están por Estocolmo. Si te gusta correr maratones, también te recomiendo muchísimo que apuestes por esta experiencia incluyendo sus cuestas. El clima es perfecto y la carrera cierra en el estadio olímpico.

¡Hasta el próximo kilómetro viajeros!