Temporada 2

KM 12- ¡Espíritu!

By 6 de enero de 2021abril 25th, 2021No Comments

TEMPORADA DOSKM 12

¡Espíritu!

¿Qué sueñas? ¿Has dejado de soñar? ¿Qué son los sueños y por qué soñamos?
¡Vaya sueños locos nos ha dejado el tiempo de pandemia! Sé que no soy la única teniendo sueños extraños con figuras geométricas, tormentas, ciudades ficticias, caras que dejamos de ver hace tiempo, y una que otra pesadillas. ¡Cuántas cosas de las que oímos durante el día se quedan almacenadas en nuestro subconsciente y salen de paseo a la hora en la que por fin nos relajamos y nos disponemos a que nuestro cuerpo encuentre descanso. ¡Pero no nuestro cerebro! Parece que mientras más profundo bajamos al descanso, más se desata la fiesta en ese mundo subconsciente que nos revela más cosas de las que imaginamos. 

Lo cierto es que no podemos evitarlo… somos soñadores y los sueños no son otra cosa que historias que nos decimos, fantasías que proyectamos, ficciones que construimos, los Freudianos dirían que los sueños, son deseos que reprimimos. 

El espíritu humano nos ha hecho alcanzar cosas increíbles y después de lo vivido en veinte-veinte, tenemos la urgente obligación de soñar juntos. Deseamos que hayan disfrutado de nuestro KM12 y de “la quinta esencia”. ¡Aquí van los recursos que hemos preparado para que cultivando tu espíritu!

1º Parada: Aristóteles y el quinto elemento.

Nuestro primer encuentro nos lleva a Norte 37, Este 23; a las ruinas de lo que fue una academia construida en el 336 a.C., conocida con el nombre de Liceo y que fue fundada por uno de los tres filósofos más influyentes de la cultura griega: Aristóteles. 

Aristóteles fue discípulo de Platón y tutor de Alejandro Magno, era un filósofo pero también un gran apasionado de la ciencias naturales, tanto que para algunos es considerado como el primer científico de la cultura occidental. Aristóteles de hecho estudió a las especies, tiene un libro larguísimo de zoología y dicen que tenía a un montón de animales disecados.

Se cuenta que por los pasillos de esta academia, Aristóteles caminaba acompañado de sus estudiantes explorando el espacio y estableciendo contacto con la naturaleza. A diferencia de su maestro Platón que estaba más centrado en las matemáticas, para Aristóteles las ciencias naturales eran un tema de estudio, de hecho también es considerado como el gran defensor del conocimiento empírico, es decir, aquella noción que se basa en el contacto directo con la realidad, la experiencia y la percepción que construimos de ella. 

Él es Aristóteles, vivió de 384 a. C.- 322 a. C. Sus ideas  son de gran influencia en la cultura de Occidente incluso en nuestro tiempo. Una de las cosas favoritas que aprendimos de él es que a sus estudiantes se les conoce como peripatéticos. Esto es porque dentro del Liceo había un amplio jardín en donde solía “tomar clase” y aprender sobre el mundo. Caminaban reflexionando sobre su entorno, el Universo y la naturaleza, y de ahí obtenían conocimiento. La foto la tomamos de Wikipedia.

Dentro de la cultura occidental, se dice que la idea de que en la naturaleza existe un quinto elemento viene en gran parte de las observaciones de Aristóteles. Le llamaba éter y era (aún es), el único elemento no terrenal que existe en todo el universo, es el más ligero de todos, y  se encuentra alojado en todos los cuerpos. Se dice que lo enlaza todo a través de los otros cuatro elementos. ¿Sus características? Es invisible pero presente de forma esencial en todos los cuerpos. Los alquimistas le llamaron quintaesencia.

Si éter es el nombre que le ha dado la física, el espíritu es el nombre que relacionamos con la filosofía, el arte e incluso la psicología. 

No podemos verlo pero nos da fuerza y energía. Aunque ligero es poderoso y quizá por eso también resulte tan vulnerable. ¿Es el espíritu el que nos hace soñar? Creo que sí, siempre y cuando ese sueño sea compartido.

2º Parada: La ficción, el futuro, ¿utopía o distopía?

De Grecia nos vamos a Reino Unido y nos adentramos al barrio londinense Covent Garden para visitar el Teatro Real de la Ópera. En este espacio se rodó una de las escenas más memorables de la película de ficción  “El quinto elemento” (1997), bajo la dirección del francés Luc Besson.

En el podcast, nos centramos en la escena en la que la Diva canta el inicio de la ópera “Il dulce suono”, el dulce sonido, de la ópera italiana “Lucia de Lammermoor” de Gaetano Donizetti, con libreto de Salvatore Cammarano, y que está basada en la novela “The Bride of Lammermoor” de Sir Walter Scott.  Nos gusta compartir este tipo de información para comprobar, una vez más, cómo el arte es una forma de naturaleza en donde las diferentes expresiones se unen para enaltecer  el espíritu. 

Así que tomamos esta escena como punto de partida para reflexionar sobre cómo la ciencia ficción nos permite  imaginar el futuro con el que soñamos, o por lo que deberíamos de luchar para alcanzar el bien común. 

¡Aquí tenemos la escena de la que te hablo! Esa sala es la principal del Teatro de la Ópera de Londres. Una curiosidad del rodaje es que ninguno de los actores y actrices habían visto a la Diva antes de que se grabara, así que en realidad sí que fue una sorpresa para todos encontrarse con la figura de la actriz MaïWeenn. ¿Cómo lo sabemos? Ella misma lo cuenta en esta entrevista. 

Así que para argumentar por qué resulta relevante crear y consumir historias de ciencia ficción, tomamos como referencia el libro de Rod Judkins llamado “The Art of Creative Thinking”. Judkins es un artista y escritor que ha investigado patrones comunes de muchos de los artistas de todos los tiempos. El libro es de lo más inspirador que leí en 2020.

En su capítulo Judkins afirma:

“¿El futuro será una utopia o una distopía? ¿Será una sociedad ideal en donde todos vivamos en harmonía o una sociedad completamente disfuncional?”. R. Judkins.

¿Qué responderías? ¿Cómo ves el futuro? ¿Utopía o Distopía? ¡Sueña! Así como Luc Besson para hacer “El quinto elemento”. Nunca antes en la historia habíamos tenido la obligación de soñar juntos, quizá porque nunca habíamos experimentado a nivel mundial, una realidad tan parecida a una ficción como lo acontecido con la pandemia en 2020.

Te pondré otro ejemplo que tomo de este mismo libro de Judkins. Se cuenta que recientemente, los empresarios chinos carecían de habilidades para imaginar cosas nuevas o ver el futuro. Y sí, los chinos eran líderes en la manufactura pero necesitaban a alguien que les dijera qué producir. Entonces el gobierno chino mandó una delegación de investigadores a analizar empresas como Apple, Google y Microsoft, empresas que de alguna forma han soñado con el futuro y convertirla en nuestra realidad. ¿Sabes que descubrieron? Un patrón en común, la mayoría de estos visionarios habían sido fans de libros de ciencia ficción cuando eran jóvenes. 

Y es que, según explica Rod Judkins: 

“La ciencia ficción es una combinación de ciencia rigurosa e imaginación sin límites. La ficción te permite volar sin la necesidad de abandonar el suelo… La ficción nos lleva a lugares en los que nunca hemos estado y que no existen. Una vez que visitas el futuro, estás menos satisfecho con el mundo a tu alrededor y es ese descontento el que lleva a las personas a mejorar, a hacer que las cosas sean mejor”. 

¡El gobierno chino no podía creer que fueran las historias, o la falta de ellas, las que pudieran ser la causa de tal estancamiento! ¿Tanta influencia tienen las historias que nos decimos para estimular la imaginación? Y es que el problema fue que por ahí de 1983, las ideas políticas iniciaron una campaña llamada: “Campaña contra la contaminación espiritual”. ¿Qué hicieron en esta campaña? Prohibir y censurar cualquier consumo de contenidos que tuvieran ideas nuevas y más aún que provinieron de occidente. Para aquellos años, el gobierno no quería que las personas imaginaran, eran renuentes a nuevas ideas.

Así que a partir de lo que descubrieron en este viaje, cambiaron. Pasaron de censurar la ficción, a promoverla intensamente. 

Y es que todos nosotros tenemos esa capacidad, es parte de nuestro espíritu y nuestra condición. Dice Rod Judkins: 

“La habilidad de proyección hacia el futuro es uno de los factores claves de la humanidad. Nuestra imaginación es la herramienta más poderosa que tenemos, más que cualquier carro, avión o cohete porque es ella, nuestra imaginación, la que los creó. Pero la imaginación necesita estar constantemente estimulada, de lo contrario se oxida, se desmorona. Por ello es necesario preguntarse, ¿Hacia dónde vas? ¿Hasta dónde puedes extender tu destino? Cualquiera de nosotros, en cualquier momento puede cambiar la ruta simplemente al preguntarse: ¿Quién quiero ser dentro de diez años? ¿En dónde quiero estar en la próxima década? ¿Qué quiero estar haciendo en 2030?”.

¡Juega compañerx de viaje y amable lector! ¡Visualízate! Comparte tu proyección y rodéate de personas que estimulen que puedas alcanzar aquello que quieres hacer y ser. ¡Haz el espacio! Que la vida es un ratito, lo aprendimos en veinte-veinte, y si no le prestamos atención parece que se nos desvanece de las manos, con una rapidez similar a la que sentimos cuando queremos retener los sueños que tuvimos por la noche, a los pocos segundos de despertar. 

3º Parada: El espíritu de la pesadez y el punto en común.

Nuestro último relato nos lleva a la provincia de Málaga y al bellísimo municipio de Ronda, en el que pasé unos días de desconexión en Agosto de 2020. Con las fronteras cerradas y tantas restricciones por la pandemia, novio y yo elegimos para desconectar a uno de estos hoteles que están en el campo. Era un hotel pequeño con un viñedo que ofrecía a los huéspedes un tour guiado para catar los vinos del lugar, así que nos apuntamos. 

El día del recorrido llevé lo necesario para tomar notas, fui preparada para apuntar cualquier cosa que quisiera salvar del olvido. Éramos un grupo pequeño de seis personas. Nuestro guía empezó a contarnos la historia de la riqueza vitivinícola de Andalucía, poniendo foco en Málaga y especialmente en las condiciones climáticas de Ronda. Logré concentrarme en “el aquí y en el ahora”, era un viaje necesario para conectar conmigo, reducir los nervios del lanzamiento de latitudes, y conseguir calmar un poco la ansiedad provocada entre otras cosas por el insomnio. 

Es curioso como algunas historias aparecen justo en el momento en el que se necesitan. Mientras miraba las uvas de aquel viñedo, nuestro guía nos contó sobre un terrible episodio en la historia del vino, no solo de Ronda sino de toda Europa. Nos contó que por ahí del próspero y feliz año de 1870 hubo una crisis terrible. De un día para otro, las plantas enteras de vid, empezaron a morir. Según el guía, para entonces había por toda España 13,500 viñedos que se encontraron con la muerte y la devastación de la industria. Los científicos empezaron a estudiar qué pasaba pero no hallaban respuestas, no encontraban huellas de plaga en las hojas, los tallos, las uvas, la tierra, ni siquiera en las condiciones climáticas. Entre el mar de preguntas, por fin se halló la respuesta.

¡Aquí tenemos a la muy temida mosca filoxera! Tomamos la fotografía de aquí, sigue el link para encontrar información complementaria a la que te contamos en este espacio.

¡La mosca filoxera! Este insecto aparentemente minúsculo, había encontrado su camino para navegar dentro de un contenedor de América y desembarcar en Europa. Una mosca muy particular, que no se comportaba igual en ambos continentes. Mientras que en América apenas formaba nudosidades, en Europa mataba a la planta entera. Era una mosca muy astuta. Para matar las plantaciones removía la tierra con sus finas patas, hacía pequeños túneles y atacaba por debajo, ahí donde no era visible para el ojo humano, alimentándose de lo más necesario: la raíz. 

Fue una plaga que se extendió por toda Europa y que generó un montón de conflictos porque nadie se ponía de acuerdo. Los dueños de muchos viñedos se negaban a quemar sus plantaciones y la tensión social crecía. Este pequeño, minúsculo insecto que nadie esperaba, que desde la raíz aniquilaba a la plantación entera, no podía ser combatido con medios europeos. Y es que intentaron de todo. ¿Qué solución eficaz podían idear para reconstruir? Tras muchas pérdidas, tras la aceptación, encontraron un remedio que nadie concebía al inicio: ¡La unión con América! 

Empezaron a plantar lo nuevo, no fue posible rescatar lo perdido. Todos los nuevos viñedos se plantaron con variedades de vid provenientes de América. Si la mosca filoxera no hacía daño a la vid de América, entonces había que plantarla en Europa. Así lo hicieron y con esta nueva raíz, levantaron, y con el paso del tiempo recuperaron su estabilidad económica y la variedad de vino.

¡Me encantó conocer esta historia! Me sorprendieron las similitudes de lo que estaba viviendo en aquel verano. ¡Una mosca! ¡Un insecto! ¡Un bicho atacando lo más vulnerable de la planta! Evidentemente el tour llegó a su fin pero yo me quedé con esa historia en mente. 

En esos días de casa de campo, justamente me había refugiado en las humanidades para superar mis crisis de ansiedad y esos insomnios. Por algún motivo me dio por leer “¡Así habló Zaratustra” del filósofo alemán Friedrich Nietzsche. 

“Así habló Zaratustra” reúne la mayoría de los pensamientos de Nietzsche de forma poética, a través de las enseñanzas de un profeta a su pueblo. Muchas de las cosas que hallé en ese libro, justo en esos días en Ronda, sirvieron para darme calma.

En uno de los capítulos llamado “De tablas viejas y nuevas”, Nietzsche habla de un archienemigo para la humanidad: el espíritu de la pesadez y todo lo que él ha creado. Compara este espíritu con un parásito, un gusano que se arrastra, que se doblega, que quiere engordar a costa de los rincones heridos en el ser humano. Es un astuto gusano, que busca su camino hasta encontrar el mejor sitio para construir su nido. ¿Y sabes en dónde lo construye? En el alma. Y es que, en palabras de Nietzsche “El alma, en efecto, posee la escala más larga y profunda de todas en el ser humano”.

Entonces hilé: Una mosca filoxera que logra cruzar continentes y hacer su nido en la raíz de una planta, una pandemia que está buscando atacar el alma humana, para posteriormente crear desánimo en el espíritu humano y meterse en nuestros sueños. Ese parásito que se ha colado en lo más vulnerable de nuestras sociedades y sistemas: la sanidad, la educación, la ciencia y la economía. 

El incesante aleteo de la mosca nos está robando el sueño en un punto en el que las energía no están al cien por ciento, nos adentramos en un 2021 en el que la fatiga o el efecto “burnout” se respira y en el que justamente por eso debemos mantenernos atentos e interesarse genuinamente por defender el derecho a vivir y honrar a quienes hemos perdido. Es hora de superarnos a nosotros mismos. 

¿Qué vamos a construir una utopía o una distopía? ¿Qué escenario queremos vivir en 2030? ¿En dónde vamos a estar en la próxima década? Nos necesitamos todos, necesitamos el arte y la ciencia, a los niños y a los ancianos, a los doctores y a los pacientes, a los profesores y a los padres de familia. A los papás primerizos y a las mamás solteras. 

Hace casi cincuenta y dos años el espíritu humano nos llevó a la luna, ¡somos capaces de crear cosas extraordinarias! Nuestra visión es más amplia desde entonces y si algo debe de ofrecernos haberlo conseguido es el espíritu de humildad. Encuentra inspiración de lo que más desees y anheles. Si estás soñando, ¡escribe esos sueños o pintalos como hacía Van Gogh, o ponle música como hizo Keith Richards de los Rolling Stones con su éxito musical “Satisfaction”. 

Sé que vivimos en un mundo con muchos puntos de vista distintos, siempre vamos a tenerlos. Es parte de la diversidad de pensamiento y de la superación en el ser humano. Pero tal vez, pueda conseguir que podamos iniciar el año coincidiendo en un punto, llamémosle: Un punto azul cálido. 

“Un punto azul cálido” es una fotografía de la tierra tomada desde el espacio desde una distancia de 6000 millones de kilómetros. Es una de las diez mejores fotos científicas espaciales. Fue la inspiración para que el astrónomo y divulgador científico Carl Sagan escribiera una profunda reflexión que lleva el mismo título. Vamos a ver si consigo que todos veamos el mismo punto. Esto dice Carl Sagan inspirado en esa fotografía de la tierra: 

Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En él, todos los que amas, todos los que conoces, todos de los que alguna vez escuchaste, cada ser humano que ha existido, vivió su vida. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de la moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie, vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.

La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que en su gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina del punto sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo… es desafiada por este punto de luz pálida.

Nuestro planeta es una solitaria mancha en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Asentarnos, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una formadora de humildad y carácter. Tal vez no hay mejor demostración de la locura de los conceptos humanos que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos mejor los unos a los otros, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido.

Carl Sagan.

¡Gracias por haberme acompañado en esta segunda temporada! Desde mi lugar del mundo te envío todo el optimismo posible y también mi empatía. Sé que ha sido un año difícil pero está invitándonos a superarnos. Con “Elementos” he querido unirme a combatir al cambio climático, he querido presentarte a referentes humanos tanto de ficción como de realidad, para que nos sirvan de inspiración. Esto que vivimos ha pasado antes en la historia y lo hemos superado. ¡Vamos a superarlo! Va a exigirnos muchísimo, va a demandar que nos apoyemos los unos en los otros, y en el transcurso, no debemos de dejar de soñar, ¿cómo queremos vivir en 2030? Tenemos que empezar a construirlo desde ya.

Volveremos con la tercera temporada, seguramente hasta marzo, mientras tanto, dirige tu propia historia y supérate cada día. Recuerda que en cada latitud de tu camino, hay una idea, una emoción, una persona, y tal vez, una mosca molestosa que se quiere meter en tus sueños… Repite junto conmigo, “Pum-catapum chin chin- mosca roba sueños, aléjate de mí”. 

Somos los encuentros que tenemos. Somos Latitudes.